La tormentosa búsqueda del ser
Una guía para el Crecimiento Personal a través de la
Emergencia Espiritual
Christina Grof y Stanislav
Grof
Muchas personas pasan por una profunda transformación
personal asociada con una apertura espiritual. Bajo circunstancias favorables,
este proceso desemboca en una curación emocional, un cambio radical de valores
y una honda conciencia de la dimensión mística de la existencia. Para algunos
dichos cambios son paulatinos y relativamente suaves, pero para otros pueden
ser espectaculares e interferir en su vida cotidiana.
En este libro Stanislav y Christina Grof, las autoridades
más conocidas en el campo de las emergencias espirituales, describen y
cartografían con detalle unos estados que la psiquiatría tradicional considera
psicóticos, pero que otras culturas no solo aceptan sino que veneran. En esta
obra se proporcionan sugerencias prácticas y se ofrece apoyo a los que
experimentan o han experimentado crisis de esta naturaleza.
La aparición del libro de C. y S. Grof marca una etapa
decisiva para la psicología y la psiquiatría occidental y representa una
inestimable contribución a la comprensión de quiénes somos. De entrada se trata
de un encuentro original entre un científico, un psiquiatra que ha consagrado
su vida a la investigación de los estados no ordinarios de conciencia, y
una mujer profundamente marcada por episodios de profundas, desconcertantes y
angustiosas crisis psicológicas. Su cooperación fue providencial no sólo
a la hora de tratar estos periodos difíciles para Christina, sino también para
la nueva comprensión que resultó y que alumbró un faro en el horizonte de todos
aquellos que sufren episodios de crisis míticas y que son “maltratados” por la
psiquiatría contemporánea.
Esta obra, escrita en un lenguaje sencillo y claro que
incluye elementos y análisis teórico, puntos de referencia diagnósticos y
consejos terapéuticos y de acompañamiento, es, según nuestro punto de vista,
una primicia en nuestro mundo occidental. Se trata de la primera piedra de un
edificio que probablemente costará construir, pero que es indispensable si
queremos salir del impase a que nos ha llevado nuestra forma de pensar racional
y reduccionista.
La aparición del pensamiento científico en el siglo XVIII,
siglo llamado “de las luces”, nos ha llevado a creer que la ciencia podía
explicar y controlar todo. Incluso el origen de la vida y hasta la existencia
de Dios iba a poder demostrarse científicamente. Este imperialismo científico
ha impregnado todos los ámbitos de la vida, modificando también nuestra forma
de pensar, convirtiéndola en una concepción lineal en donde todo tiene una
causa y un efecto. De este modo, poco a poco, nos hemos ido alejando del
misterio. Todo aquello que no entendemos es rechazado o negado, en especial si
amenaza poner en entredicho los “dogmas” oficiales. Esta aparición del
pensamiento científico ha permitido un desarrollo industrial y tecnológico sin
precedentes, haciéndonos muy eficaces en los que hace referencia a nuestra
capacidad de “hacer” y de “tener”, pero descuidando cada vez más nuestra
actitud de “ser”.
Las observaciones de C. y S. Grof sobre los estados
modificados de conciencia no podían ser descifrados más que de un modo parcial
con los datos psicoanalíticos. Estos sacaban a la luz otras manifestaciones,
otros niveles de la psique que no se inscribían dentro de la perspectiva
psicoanalítica. Fue a partir de dichas constantes, y del encuentro con
investigadores de distintas disciplinas, psicólogos, médicos entre otros,
cuando se creó el movimiento transpersonal y lo que denominó psicología
transpersonal.
S. Grof traza un paralelismo entre los resultados de sus
trabajos y lo que nos han transmitido las grandes tradiciones desde la noche de
los tiempos. En el plano teórico, nos ofrece una nueva plantilla de lectura de
nuestra psique, una nueva cartografía basada en la huella que nos ha dejado el
paso que va del mundo intra-uterino a la vida terrestre, o sea nuestro
nacimiento. En el plano clínico, se dio cuenta del formidable potencial
curativo de los estados no-ordinarios de conciencia. Comprendió que se trataba
de fenómenos comparables a los que se obtienen mediante prácticas intensivas de
meditación, trances chamánicos y numerosos rituales de sanción que encontramos
en el planeta, en toda época y en todo lugar, según modalidades que difieren de
una a otra cultura y de una región a otra..
Para la psiquiatría contemporánea, las experiencias de los
estados modificados de conciencia se asimilan a manifestaciones patológicas que
hay que exterminar, básicamente por medio de medicamentos como los
tranquilizantes o los neurolépticos. En la visión cartesiana y dualista no hay
lugar para estas experiencias transpersonales asociadas a delirios místicos que
hay que tratar, o sea suprimir.
Se trata de la misma perspectiva estrecha que amenaza la
supervivencia de la tierra en el plano ecológico. Es necesario y urgente que
dejemos de ahogar la chispa de lo espiritual que hay en nosotros y que a veces
trata de manifestarse ya sea de un modo inducido (meditación, sesiones de
terapia transpersonal) o de un modo involuntario como vemos en la historia de
Christina Grof.
La difusión de La Tormentosa Búsqueda del Ser en distintos
países y en distintas lenguas es una herramienta imprescindible, por un lado
para identificar dichas crisis espirituales, saber distinguirlas de los
auténticos episodios psicóticos (lo que no siempre es fácil) y finalmente para
poner en marcha estructuras y procesos de apoyo eficaces.
Después de haber sacado algunos de los extractos del
prólogo del libro, los cuales hago míos, he de decirles que este libro nos hace
reflexionar y cuestionarnos sobre ciertos estados de los que llamamos
psicóticos. Este libro, basado en estudios científicos, nos cuestiona sobre
ciertos diagnósticos de Esquizofrenia, o de otros tipos de psicosis. Su
lectura, pienso que no sólo es recomendada, sino que hasta un cierto punto
obligatoria, con el fin de ser más comprensivos y empáticos con las personas
que sufren de psicosis.
Reseñó:
Prof. D. Luis Cibanal Juan
Catedrático de Enfermería de la Universidad de Alicante.